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Ya
transcurrieron 55 años de la visita a nuestro país del
Presidente David O. McKay. Fue el primer profeta que inició
una gira por tierras sudamericanas. Llegó acompañado
de su esposa Emma y su hijo Roberto, que había sido misionero
entre nosotros en la década del 40. Para los pocos miembros
de aquélla época fue todo un acontecimiento y aún
recordamos con emoción y gratitud a aquel gigante espiritual
de cabellera blanca, por sus enseñanzas y testimonio. Días
antes había estado en Montevideo, Uruguay, donde entre otras
actividades, colocó la piedra basal de la primera capilla a
construirse en sudamérica, Deseret, sobre el Boulevard Artigas.
El Presidente Lee B. Valentine, presidía la única misión
Argentina. En diciembre de 1955 informó que había 1612
miembros, 6 distritos y 25 ramas(1).
Se estaba cumpliendo la profecía del Elder Melvin J. Ballard,
en el año 1925, que “la Iglesia crecería lentamente,
como el roble, y no como el girasol, que crece pronto y también
pronto muere...”
A la recepción en su honor, que se realizó en la vieja
Casona de la calle Virrey del Pino, en el Barrio de Belgrano, de la
Capital Federal, asistieron miembros y líderes de los distritos
cercanos. |
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Pte. David
O. McKay
(8 set.1873 - 18 ene 1970)
Noveno Presidente de La Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
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En
esa ocasión, un grupo de hermanos de la Rama de La Plata,
aprovechamos para obsequiarle un ramo de flores a la hermana. McKay
y al Presidente un pergamino firmado por los miembros. Yo tenía
24 años y estaba presidiendo la Rama. Siempre recordaré
las palabras el Presidente McKay: “En nombre de mi esposa,
de mi hijo Roberto y en el mío propio, agradecemos estos
obsequios por el valor que tienen en sí mismos, pero más
lo apreciamos porque me doy cuenta que Uds. aman al evangelio de
Jesucristo”. Al examinar el pergamino, descubrió el
dibujo de una pequeña capilla que el hermano Israel Lencina
había imaginado y dibujado. Entonces, con palabras proféticas
dijo: “Ustedes serán testigos de miles de capillas
que se construirán en estas tierras...”
Efectivamente, no teníamos capillas, eran todas casas alquiladas.
En Buenos Aires teníamos solo una casa grande, con un salón
para aproximadamente 450 personas sentadas, en la esquina de Tonelero
y Cañada de Gómez, en el Barrio de Liniers. Allí
celebrábamos las Conferencias de Misión dos veces
por año, a partir del año 1941, con el Presidente
Federico S. Williams, que también la dedicó. Recuerdo
que debajo del escenario teníamos una pila bautismal.
La primera capilla con planos oficiales se construyó para
la Rama de Caseros, en 1960. Dos años más tarde, comenzó
el programa de “Misioneros de la Construcción”,
con el compromiso por parte de los miembros de alimentarlos, sostenerlos
y también realizar trabajos en la obra, como abrir cimientos
y construir bloques. También
teníamos que donar alimentos en el llamado “Plan del
Kilo” y llamar a una hermana que cocinara para ellos. Fueron
tiempos de gran sacrificio y también de regocijo y unidad,
bajo la presidencia del Presidente McKay. |
Las primeras capillas bajo este programa fueron para Villa Sarmiento
y Quilmes, en nuestro país.
Entre las múltiples
actividades que desarrolló el Profeta, señalamos la
audiencia que le concedió el Presidente Juan D. Perón.
Según se comentó, éste quedó muy impresionado
con la personalidad y autoridad del Presidente McKay y al término
de la entrevista le ofreció el Teatro Nacional Cervantes
para que presentara su conferencia, ya que “este hombre
necesita de un marco especial”, señaló.
Al domingo siguiente, nos reunimos aproximadamente 650 personas
en ese hermoso teatro. El Presidente Valentine, que dirigió
la reunión, leyó un telegrama del Presidente Perón
donde “lamentaba no poder asistir por tener otros compromisos”.
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Los
medios gráficos y el canal oficial de TV, registraron el acontecimiento
con muy buenos comentarios y fotografías. La gente comenzaba
a reconocernos y nosotros teníamos temas para hablar con nuestros
vecinos y amigos. Comenzaba a plasmarse el lema: “Cada miembro
un misionero”, impulsado también por el Presidente McKay. |
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Pte.
David O. McKay en el Teatro Nacional Cervantes |
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El
mensaje fue esencialmente doctrinal y misional y concluyó con
una poesía muy apropiada a la ocasión: |
Si
yo fuera una voz,
una voz persuasiva,
que pudiera recorrer todo el vasto mundo,
volaría en alas de la luz del alba
y hablaría con los hombres
con un poder suave,
y les diría que fueran fieles.
Volaría,
volaría sobre tierra y mar,
adonde quiera que estuviera
un alma humana,
contando un cuento,
o entonando un himno,
Alabando el Bien, culpando al mal,
les diría que fueran fieles. |
Hoy, a más
de cinco décadas, este mensaje tiene gran vigencia para nosotros. |
Entre los muchos profetas de la antigüedad, destaco a Daniel,
porque “era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado
en él” (Daniel 6:4); y en esta dispensación,
el Señor nos suplicó: “Sed fieles, guardad mis
mandamientos y heredaréis el reino de los cielos” (Doct.
Conv. 6:37)
Hasta
la próxima. |
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Pte. David O. McKay recibiendo
el pergamino preparado por los miembros de la Rama La Plata |
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Notas
(1) A Diciembre de 2008, en Argentina, tenemos 371.830 miembros,
10 misiones, 70 estacas y 38 distritos.En el Área Sudamérica
Sur, 540.041 miembros, 14 misiones, 96 estacas y 53 distritos. |
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