“Vamos al templo”, una invitación que no pude rechazar
Hace un tiempo atrás me encontraba sumamente dolorido a raíz de una severa inflamación del nervio ciático… Esta situación me llevaba a hacer reposo en la cama más de lo que estaba acostumbrado.
Hace un tiempo atrás me encontraba sumamente dolorido a raíz de una severa inflamación del nervio ciático… Esta situación me llevaba a hacer reposo en la cama más de lo que estaba acostumbrado.
A veces medito en mi corazón sobre qué más puedo hacer para demostrarle al Señor que estoy dispuesto a seguirle y viene a mi mente la respuesta en forma inmediata: Asistir con más frecuencia al templo.
Cuando mi esposa me contó lo que había escuchado, me quedé pensado en el hecho. Aún hoy, la anécdota en determinados momentos, además de hacerme sonreír, me lleva a la reflexión.
Aprendí en mi lecho de enfermo que el Señor va más allá de lo cotidiano y lo superficial. Él desea que nos consagremos y que nuestro compromiso sea total…
No importa cuántos cambios debamos hacer en nuestra vida, obtengamos una recomendación para ingresar al templo y mantengámosla vigente cada año de nuestra vida.
Los hijos propios y nietos reconocen, aplauden y vitorean “la hazaña ” de los misioneros mayores, pero la misión no es ninguna hazaña, es una correcta decisión en el camino recto para llegar a Dios.